lunes, 16 de octubre de 2017

Crítica: The Babysitter (2017)

Película dirigida por McG, cuyo guión fue escrito por Brian Duffield. Se estrenó exclusivamente por Netflix a nivel mundial el pasado 13 de octubre, pero todavía no hay información sobre si eventualmente saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Cole (Judah Lewis) se encuentra totalmente enamorado de su niñera Bee (Samara Weaving). Ella es súper sexy y genial, todo lo opuesto a él, pero durante la única noche donde decide no irse a dormir temprano presenciará algo que le mostrará su verdadera personalidad y hará que tenga que superar todos sus miedos para mantenerse con vida.



Comentarios generales:

Ciertamente no era muy alentador el saber que una película del director de “Charlie's Angels”, la cual además contaba con la presencia de Bella Thorne, era una de las mayores apuestas de Netflix para la temporada de Halloween. Sin embargo, al considerar que el historial exclusivo de este servicio con el género de terror es bastante positivo mis temores disminuyeron y cuando salió el trailer básicamente desaparecieron debido a que era claro que The Babysitter podría ser algo divertido y así lo fue.

Esto porque lo que nos trae McG es una comedia con una personalidad como pocas, totalmente exagerada pero siempre con el balance adecuado para hacer disfrutable su transición de una historia en apariencia sobre cultos a una que básicamente se vuelve un slasher combinado con “Home Alone”. Siendo fundamental el adecuado desarrollo de la relación entre nuestros dos personajes centrales, quienes durante prácticamente todo el primer acto son los que se encargan de establecer el tono que manejará la película y el tipo de humor que veremos; brindando así cierto toque inocente a las cosas para que, una vez que llegue el momento de explotar el gore, el contraste sea evidente.

Y es que cuando se revelan los verdaderos propósitos de Bee se entra en un territorio extravagante en el que las diferentes personalidades conjuntadas brindan escenas muy divertidas; en donde no solo los diálogos son importantes, sino también la manera en la que se usa todo el tema de la violencia. La cual sirve no solo para crear momentos de impacto visual con las muertes, sino que además es el medio perfecto para ir mostrando cómo el personaje de Cole va superando cada uno de sus miedos de las maneras más raras y aterradoras posibles bajo un ritmo por momentos caótico, pero con determinadas pausas para hacer énfasis en ciertos puntos específicos.

La parte final cumple en términos generales. El conflicto entre Cole y Bee se desarrolla de gran forma, explotando su relación y manteniendo en todo momento la esencia mostrada en los actos previos con un toque ligeramente más oscuro; aunque si me hubiera gustado que profundizaran un poco más sobre el pasado de ella.

En el tema de las actuaciones todos están muy bien; obvio Lewis y Weaving son los que tienen mayor exposición, logrando una gran química en pantalla, pero el resto de los secundarios (si, incluida Thorne) hacen un trabajo bastante bueno. La producción también cumple: tiene un buen trabajo de fotografía, la dirección de arte está ok, el score es agradable, el trabajo de sonido cumple, los efectos en su mayoría son prácticos bien hechos y la labor de maquillaje es limitada.

Opinión final: The Babysitter es muy divertida. Una de las mejores comedias de terror del año.

Ojometro:
****

sábado, 14 de octubre de 2017

Crítica: Nails (2017)

Debut tras la cámara del director Dennis Bartok, quien además comparte créditos como co-escritor del guión junto a Tom Abrams. Se estrenó en cines dentro del Reino Unido e Irlanda durante el mes de junio, mientras que su salida en VOD en diversos mercados se dará entre octubre y noviembre.

Sinopsis:

Después de quedar paralitica por un terrible accidente, Dana (Shauna Macdonald) lucha para mantener a salvo su vida y la de su familia cuando descubre que una aterradora presencia habita dentro del hospital donde se encuentra.





Comentarios generales:

Pocas cosas me generan tanta curiosidad como el hecho de poder ver nuevos monstruos u asesinos, al final de cuentas el género de terror siempre se ha sustentado de manera importante en estos y es difícil ignorarlos. Es por eso que Nails captó mi interés de inmediato cuando empezaron a salir los pósters y demás arte promocional porque parecía que el monstruo en cuestión sería algo especial, tal vez el detonante para una nueva franquicia; sin embargo, eso tristemente no fue así.

Y no es porque el personaje de Nails en si no sea atractivo, al contrario, creo que lo mejor que hacen los guionistas es establecer un origen y su respectiva mitología de manera adecuada como para que cuente con una longevidad aceptable. Lo malo es que todo eso termina resultando un tanto irrelevante gracias a la manera en la que se cuenta esta historia, ya que al tener una protagonista que no puede caminar la cantidad de situaciones que se pueden explotar se ve limitada y, al menos durante el primer acto, todo se tiene que centrar exclusivamente en generar una sensación muy fuerte de vulnerabilidad para que así los primeros sustos fáciles implementados tengan un poco más de fuerza ante la clara desventaja que existe entre ambas partes.

Una situación que puede resultar efectiva durante unos cuantos minutos, pero que la pierde de manera rápida y eso provoca que la película entre en un desarrollo lento; donde para empeorar las cosas deciden implementar un sistema de cámaras de vigilancia que solo están ahí para explotar más adelante una subtrama familiar que a nadie le interesa. Aunado a esto, las acciones siguen un patrón repetitivo para tratar de exponer el aparente deterioro psicológico de Dana mientras se pretenden añadir ciertas dudas sobre si la leyenda es verdad o no; aunque lo que ocurre durante este lapso se siente hueco debido a que la construcción previa es demasiado superficial y no aporta demasiado contenido que ayude a la elaboración del misterio.

La parte final es algo extraña, ya que por grandes lapsos parece como si estuvieras viendo una copia/plagio de “A Nightmare on Elm Street”. En varios momentos Nails realiza cosas que hacen clara referencia a Freddy Krueger para sostener unos minutos finales que supuestamente deben de lograr un impacto considerable, pero que fallan en su objetivo por el simple detalle de que la mayoría de las muertes son fuera de cámara.

En las actuaciones todo recae en Shauna Macdonald y, aunque hace un esfuerzo aplaudible, las limitantes de su personaje y la trama en si hacen que su papel sea un tanto plano. La producción es discreta: tiene un trabajo de fotografía aceptable, la dirección de arte es muy simple, el score me pareció agradable, el trabajo de sonido sin complicaciones y todo lo relacionado a efectos/maquillaje es limitado.  

Opinión final: Nails fue una gran decepción. Una película genérica que desaprovecha su elemento más atractivo y de la cual se olvidarán en cuestión de días.

Ojometro:
**

miércoles, 11 de octubre de 2017

Crítica: Verónica (2017)

Película dirigida por Paco Plaza (Rec), quien además comparte créditos como co-escritor del guión junto a  Fernando Navarro. Se estrenó en cines dentro de España el 25 de agosto, mientras que en México hizo lo propio durante el fin de semana pasado.

Sinopsis:

Madrid, 1990. Una chica trata de hacer contacto con su padre por medio de una sesión con la tabla Ouija, pero ese aparente intento inocente solo hará que una presencia maldita la acompañe a todos lados y amenace con hacerle daño a su familia. 




Comentarios generales:

Cuando fuiste participe de una película tan importante para el género como lo fue Rec es prácticamente una garantía que todo lo que hagas causará grandes expectativas, son las consecuencias del éxito y por ello cuando se supo que Paco Plaza sacaría un nuevo trabajo se pudo percibir una gran emoción. Al final de cuentas por primera vez lo veríamos saliéndose de su zona de confort y hasta cierto punto esto provocó que se esperara algo mucho más grande de lo que se pretendía, ya que aunque Verónica es bastante buena, esta se queda lejos de ser la obra maestra que muchos anhelaban.

Y es que siguiendo el concepto que utilizó hace diez años atrás Plaza vuelve a tratar de poner una situación anormal en el escenario más cotidiano posible, sin recurrir a casas alejadas, cultos u aspectos religiosos extremos; simplemente nos pretende vender la idea de que una posesión puede ocurrirle a cualquiera estando en el lugar y momento equivocados. Aspecto que hace del personaje de Verónica uno con el cual puedas sentir empatía de inmediato, ya que todo el primer acto se encarga de vendernos cómo esta chica que no ha hecho realmente nada malo se convierte en un imán de situaciones raras que, al menos durante un corto periodo de tiempo, pueden ser signos de una posesión o simplemente los estragos que le causa el tener que hacerse cargo de sus hermanitos a tan corta edad.

Provocando así una situación de desgaste que se cocina a fuego lento, con un ritmo no tan caótico pero estable y que conforme van avanzando los minutos construye una atmósfera más oscura e incluso solitaria para nuestra protagonista; a pesar de que las acciones se desarrollan en un lugar que no refleja eso.

Lamentablemente a partir de los 40/45 minutos las cosas, si bien no se vuelven aburridas ni nada similar, entran en el territorio más convencional y es ahí cuando algo que marchaba perfecto baja un poco sus credenciales. Ya que una vez que queda establecido todo el tema de la posesión el director empieza a recurrir a fórmulas ya muy gastadas, a ciertos clichés que esta historia no daba señales de necesitar y al uso de sustos fáciles que después de unos minutos pierden efectividad o que simplemente no aportan nada a largo plazo.

Para nuestra suerte esto no afecta en lo más mínimo la parte final, una que lleva al extremo al personaje de Verónica en todos los sentidos porque ahora no solo tiene que lidiar con su delicado estado emocional, sino que también tiene que proteger a sus hermanos. Esto es lo que en general aporta las dosis de tensión necesarias y, al combinarse con todo el aspecto supernatural, hace que el desenlace tenga mucha fuerza.

En cuanto a las actuaciones quien se lleva todas las palmas es Sandra Escacena (Verónica), la verdad es que la joven está estupenda en su papel debido a que te preocupas por ella en instantes y no te suelta durante todo su sufrimiento; aunque me sorprendió ver a Ana Torrent con un papel secundario tan insignificante. La producción también es bastante buena: cuenta con un gran trabajo de fotografía, la dirección de arte cumple, la selección musical es la adecuada, tiene un muy buen trabajo de sonido, los efectos no son precisamente los mejores y la labor de maquillaje es limitada.

Opinión final: Verónica me gustó. Probablemente no sea la película de posesiones más original, pero en líneas generales es una muy sólida dentro del subgénero.

Ojometro:
****

lunes, 9 de octubre de 2017

5 años del Ojo del Horror



Muchas gracias a todos los que semana tras semana visitan este blog que pasó de ser un simple proyecto bastante improvisado a una parte integral de mi vida cotidiana y que espero pueda seguir varios años más.