lunes, 26 de septiembre de 2016

Crítica: El Cadáver de Anna Fritz (2016)

Película dirigida por Hèctor Hernández Vicens, quien además comparte créditos como co-escritor del guión junto a Isaac P. Creus. Se estrenó en cines a finales del año pasado dentro de España, mientras que a los Estados Unidos llego en VOD y formato físico durante el mes de marzo.

Sinopsis:

Anna Fritz (Alba Ribas) es una famosa actriz que acaba de fallecer y cuyo cuerpo se encuentra en la morgue. Gracias a esto tres jóvenes se proponen verla desnuda, pero ante su imponente belleza también deciden que quieren ser los últimos en tener sexo con ella.




Comentarios generales:

Cuando una película tiene como premisa la necrofilia es casi un hecho que recibirá un nivel de atención muy fuerte debido a que sigue siendo un tema sumamente controversial, incluso dentro del propio género de terror. En gran parte porque por lo regular se utiliza para crear puro morbo y así atraer miradas a trabajos huecos que pasarán al olvido en poco tiempo; sin embargo, en el caso de El Cadáver de Anna Fritz se puede notar que las intenciones de sus creadores iban un poco más allá de un simple espectáculo grotesco, aunque los resultados no sean precisamente los más espectaculares.

Realmente lo que nos regala Vicens es una mezcla entre thriller psicológico y drama que, de vez en cuando, utiliza algo de sangre para contar una historia cuyo principal enfoque en un inicio es lo que este grupo de amigos pretende hacer con el cadáver y así sacar a relucir las más profundas perversiones de los seres humanos, pero en realidad lo hacen de manera relativamente breve. Esto porque a partir de los 15/20 minutos la película obtiene otro rumbo, uno mucho más complejo que está cargado de cuestionamientos morales desencadenados por un suceso sorpresivo que le brinda un panorama completamente distinto al que cualquiera se hubiera podido imaginar.

El cual añade muchísimo en lo que se refiere al shock, pero que también termina por afectar un poco la cuestión del ritmo gracias a las limitantes que trae consigo y eso es un tanto contraproducente para un filme que con trabajos pasa los 60 minutos de duración. De pronto toda la agilidad con la que transcurre la primera mitad se ve frenada por una serie de sucesos que se vuelven repetitivos y que no ayudan demasiado en la creación de un suspenso tan necesario; en especial cuando las acciones se trasladan fuera de la morgue. Momentos que, más allá de provocarte nerviosismo, solo te provocan desinterés ante lo vacíos que se sienten.

La parte final es un poco acelerada, pero es sin duda donde se generan las mejores dosis tensión. Especialmente porque es aquí donde se empieza a manejar de manera más seria el tema de las traiciones y eso provoca inmediatamente una dinámica diferente entre los personajes que vuelve el desenlace en uno con más fuerza de lo esperado.  

Sobre las actuaciones puedo decir que el elenco cumple bien con sus respectivos roles, siendo Cristian Valencia (Iván) el que termina por destacar un poco más gracias a que su personaje es el que cuenta con más desarrollo. La producción está bien cuidada: el trabajo de fotografía cumple, la dirección de arte es sobria, el score es bastante bueno, el trabajo de sonido es limpio, los efectos son mínimos y el maquillaje solo es utilizado para ciertos detalles.

Opinión final: El Cadáver de Anna Fritz no está mal, pero nunca termino por convencerme. Película más que nada para rentar o ver por simple curiosidad.

Ojometro:
***

jueves, 22 de septiembre de 2016

Crítica: Don't Breathe (2016)

Película dirigida por Fede Álvarez (Evil Dead), quien además comparte créditos como co-escritor del guión junto a Rodo Sayagues. Tuvo su estreno en cines a finales de agosto dentro de los Estados Unidos, mientras que a México llego el pasado 16 de septiembre. Recaudando hasta le fecha $108.2 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Con la esperanza de salir con una gran suma de dinero, un trio de ladrones irrumpe por la noche en la casa de un ciego. Todo indica que será el robo más fácil de sus vidas, sin embargo, la persona que eligieron no es tan indefensa como parece.



Comentarios generales:

Curiosamente hace un par de días escribí sobre el auge del subgénero de invasión de casas y no paso mucho tiempo para que pudiera ver otra película de este tipo, lo cual básicamente termino por confirmar mi punto anterior. Aunque en esta ocasión el trabajo en cuestión era uno que si tenía considerado como un “must see” gracias a que la dupla que nos regaló uno de los mejores remakes de los últimos años se volvía a reunir y la verdad es que con Don't Breathe no desilusionan en lo absoluto.

Aunque en esta ocasión lo hacen dejando de lado las cantidades insanas de sangre para centrarse de manera mucho más concreta en el suspenso dentro de un espacio reducido que, más allá de ser una trampa mortal, también servirá como un lugar para realizar ciertos cuestionamientos sobre lo que es correcto, las malas decisiones que uno toma en la vida y cómo no todo es lo que parece. Esto basándose en una premisa realmente simple que no utiliza aspectos sobrenaturales y que no necesita demasiada explicación durante un primer acto que en cuestión de minutos coloca a estos ladrones en situaciones apremiantes sin siquiera haber comenzado su verdadera pesadilla, las cuales sirven para establecer de manera contundente el tono de lo que está por venir.

Y es que una vez que se da el conflicto directo entre todos los involucrados lo que nos encontramos es un espectáculo con unos niveles de tensión apabullantes y un ritmo caótico que simplemente no le dan un solo respiro al espectador. El cual se ve inmerso en una atmósfera donde la sensación de peligro es constante y que el director aprovecha para experimentar con unas escenas en total oscuridad que tienen muchísimo sentido dentro de esta dinámica y que ayudan a explicar de mejor manera como es que una persona ciega, la cual en el papel tiene todas las de perder, puede llegar a ser tan peligrosa.

Un aspecto que resulta muy importante debido a que la manera en la que este utiliza sus demás sentidos y aplica su conocimiento por nota del lugar es clave para que todo fluya a la perfección. Ya que uno de los puntos más fuertes del filme es como se utiliza cada rincón de esta casa para realizar diversas secuencias y, al proporcionarle estas ventajas/desventajas, cada una de ellas resulta efectiva gracias a que nunca se tiene la certeza sobre cómo se resolverán.

La parte final mantiene la intensidad a tope y cuando piensas que ya todo fue contado te sacan un perturbador secreto que le añade muchísima más complejidad al cuestionamiento sobre quién es el verdadero villano en esta situación plagada de decisiones erróneas. Además, ayuda a darle cierta pausa para no dejar huecos en la trama y poder generar intercambios de dominio en las acciones que, ya en el desenlace, te harán pensar sobre quien fue verdaderamente el que logró su objetivo.

Las actuaciones son buenas, con una Jane Levy nuevamente brillante en su rol de victima/final girl; aunque quien se lleva las palmas es Stephen Lang gracias a su actuación casi sin diálogos, la cual logra sacar adelante con básicamente pura presencia física dominante. La producción es impecable: el trabajo de fotografía es espectacular, la dirección de arte está muy bien cuidada, el score cumple, el trabajo de sonido es otro de los puntos fuertes, el maquillaje añade aspectos visuales necesarios y los efectos son discretos, pero bien hechos.

Opinión final: Don't Breathe es una película bastante buena y la confirmación de Álvarez como uno de los directores a seguir en los próximos años. Muy recomendable.  

Ojometro:
*****

martes, 20 de septiembre de 2016

Crítica: The Neighbor (2016)

Película escrita y dirigida por Marcus Dunstan (The Collector). Se estrenó directamente en VOD y DVD dentro de los Estados Unidos durante el pasado 6 de septiembre, mientras que su llegada a otros mercados aún no tiene fecha definida.

Sinopsis:

En el pequeño pueblo de Cutter la mayoría de las personas se guardan su vida privada de manera celosa, pero cuando John (Josh Stewart) husmea en la propiedad de su vecino mientras busca a su novia desaparecida se dará cuenta que él no es el único que cuenta con aterradores secretos.





Comentarios generales:

Después de las películas de zombies y las found footages sobre casas poseídas no cabe duda que el subgénero más recurrente es el de invasión de hogares, el cual ha visto un incremento de popularidad importante en estos últimos años. Esto sin duda es bueno por cuestiones de variedad, pero igualmente representa un problema debido a que ante tantas propuestas la originalidad se va perdiendo y el encontrar ideas nuevas es cada vez más complicado, algo que resulta muy evidente con The Neighbor.

Esto porque Dunstan claramente quiere seguir una línea muy similar a la que se vio con sus trabajos previos, aunque en esta ocasión bajo un enfoque mucho más tranquilo, sin un show de muerte extremo que sea todo el centro de atención. Ya que durante el primer acto en verdad se toma su tiempo para ir desenvolviendo poco a poco una historia que está cargada de suspenso, donde todo lo que rodea a nuestra pareja protagonista parece estar en su contra, pero no sabes exactamente qué será lo que les dé más problemas dentro de este poblado tan sospechoso debido a que no existe una figura dominante que genere cierta sensación de peligro clara.

Una que se da hasta el segundo acto, el cual te hace recordar muchísimo a The Collector gracias a que nuevamente el personaje principal se centra en analizar la situación de manera más detallada dentro de un lugar desconocido para él y no se vuelve loco para lograr su objetivo; además de que el silencio vuelve a jugar una parte muy importante. Aspecto que le brinda un nivel de tensión interesante a las cosas, pero que obliga a utilizar un ritmo lento que simplemente hace que toda esta parte se sienta aburrida y que por momentos parezca que no va para ningún lado gracias al poco avance que se muestra.

La parte final es bastante agradable. Más que nada porque es aquí donde el director hace lo que sabe y nos regala una serie de eventos que proporcionan la violencia necesaria para justificar la larga espera, además de que cuenta con diversos momentos de impacto bien realizados que te dejan satisfecho con el desenlace.

Sobre las actuaciones puedo decir que cumplen; realmente con Josh Stewart tenemos lo mismo de siempre, pero al rodearlo de buenos secundarios (especialmente Bill Engvall) su falta de expresiones termina por no pesar demasiado. La producción está bien: el trabajo de fotografía es bastante bueno, la dirección de arte no presenta grandes complicaciones, el score no resalta, el trabajo de sonido es efectivo y la cuestión de efectos/maquillaje se limita a aspectos básicos que cumplen con su objetivo.

Opinión final: The Neighbor tiene sus momentos, pero está lejos de ser verdaderamente memorable. Película más que nada para pasar el rato. 

Ojometro:
***

sábado, 17 de septiembre de 2016

Crítica: Train to Busan (2016)

Producción surcoreana escrita y dirigida por Sang-ho Yeon (Seoul Station). Se estrenó en cines dentro de Corea del Sur durante el 20 de julio, mientras que en los Estados Unidos hizo lo propio solo dos días después de manera limitada. Todavía no hay información sobre su llegada a otros mercados.

Sinopsis:

Mientras un virus azota a Corea del Sur, un grupo de pasajeros que viaja a bordo de un tren tendrá que hacer hasta lo imposible para poder llegar de Seúl a Busan ante el continuo ataque de hordas de violentos zombies. 




Comentarios generales:

El cine de terror surcoreano no es para nada desconocido entre los amantes del género, pero por lo regular suele quedar medio rezagado junto al japonés gracias a la cantidad de películas que estos últimos pueden producir. Sin embargo, los coreanos desde hace tiempo han asumido mayores riesgos y en esta ocasión lo hicieron a lo grande con Train to Busan: una súper producción para sus estándares que apostaba por un subgénero sobreexplotado en la actualidad y por un director con experiencia limitada solo en animación, pero cuyos resultados finales son en verdad excepcionales.  

No voy a mentir, la historia en si no descubre el hilo negro y sigue un esquema básico ya muy visto en esta clase de películas, pero la manera en la que Sang-ho Yeon te la presenta es una delicia debido a que durante sus casi dos horas de duración el espectador se ve involucrado en un viaje sin ningún tipo de freno. Uno en donde no tienen que pasar ni 15 minutos para que inicie la locura y así se establezca rápidamente el ritmo con el que vamos a tener que lidiar por el resto del metraje, esto mientras vemos como se desencadena el infierno dentro de un lugar diseñado para la comodidad, pero que para esta clase de situaciones prácticamente se convierte en el peor enemigo de las personas ante el poco margen de maniobra con el que cuentan.

Es en base a esta dinámica como la primera hora pasa volando, la cual está atascada de zombies y acción a máxima velocidad; algo que daría pie para pensar que no hay mucha sustancia detrás, pero afortunadamente no es así. Ya que durante este periodo el creador también nos muestra un desarrollo interesante con los personajes y su manera con la que lidian los problemas, estableciendo así un choque de personalidades muy marcado que juega con el lado más podrido de la naturaleza humana que invariablemente provoca empatía por algunos de ellos y por otros no tanto.

Para la segunda mitad no cambia en lo absoluto la acción y la violencia, sin embargo, si se empieza a recurrir en ciertas pausas para generar secuencias donde los sobrevivientes tienen que pensar un poco más para poder salir adelante del problema. Un aspecto que luce menor, pero que en realidad es lo que genera unos niveles de tensión muy elevados que ayudan muchísimo en este lapso para que la película no decaiga y, sobre todo, se pueda solventar la ausencia de una explicación mucho más elaborada de los origines del virus (algo que pueden ver un poco más a detalle en “Seoul Station”, la película animada que salió en conjunto).

La parte final es caótica y, para tratarse de un trabajo de zombies, sorprendentemente emocional. En este punto la sensación de catástrofe a gran escala ya es muy palpable tanto por la atmósfera construida como por la cantidad de criaturas que se logran poner en pantalla, lo cual provoca que uno se vea muy agobiado por el hecho de que estos personajes se encuentran ya cerca de su objetivo y aun así tienen todas las de perder.

Las actuaciones están muy bien, Yoo Gong (Seok Woo) carga con el peso de la película sin ningún tipo de problema y realiza una muy buena mancuerna con Ma Dong-seok (Sang Hwa); aunque quien se llevará las miradas es la pequeña Soo-an Kim (Soo-an) debido al contraste que representa con la mayoría de los personajes. La producción es de muy buena nota: el trabajo de fotografía es consistente, la dirección de arte adecuada, el score resulta agradable, el trabajo de sonido es espectacular, el maquillaje cumple y los efectos son de una gran calidad considerando el importante uso de CGI.

Opinión final: Train to Busan no solo se trata de una de las mejores películas de 2016, sino que además se trata de una de las mejores películas de zombies de la década. Muy recomendable.

Ojometro:
*****