martes, 24 de abril de 2018

Crítica: The Executioners (2018)

Película escrita y dirigida por Giorgio Serafini, quien hace su debut dentro del género. Se estrenó en DVD y formato digital el pasado 27 de marzo dentro de los Estados Unidos.

Sinopsis:

Cuatro amigas van a pasar un fin de semana en una casa en el lago, pero pronto terminan siendo rehenes de tres intrusos enmascarados. Aterradas y víctimas de las perversiones de estos, ellas pelearan por sus vidas; incluso si eso significa el tener que cruzar la línea hacia la oscuridad.





Comentarios generales:

Uno siempre está abierto a ver cualquier tipo de películas mientras se tenga una razón más o menos sólida para hacerlo. En el caso de The Executioners esa razón era, según palabras del director y la gente detrás de la raquítica promoción, el mostrar a personajes femeninos de una manera distinta a los estereotipos conocidos; sin duda algo interesante considerando los tiempos en los que vivimos, pero al final nunca pude encontrar nada de eso.

Esto gracias a que Serafini nos trae una película de invasión/violación/venganza que realmente no hace nada distinto a otros trabajos con una temática similar e incluso me atrevería a decir que al menos durante los primeros 25 minutos no sabía exactamente que hacer antes de recurrir al impacto fácil. Ya que realmente lo que ocurre en este lapso es demasiado aburrido y, con excepción de un detalle ligado a unos flashbacks, nada termina teniendo un peso significativo en el desarrollo de la historia; simplemente son eventos random ideados para consumir tiempo hasta que ocurra algo relevante.

Lo cual se da llegando al segundo acto y con ello vemos el primer indicio de que estas chicas no son las típicas victimas debido a que su reacción ante la situación es bastante inteligente; sin embargo, eso solo dura un par de minutos para darle paso al tema de la violación. Un aspecto que la verdad nunca termina por sentirse como algo orgánico debido a que solo se utiliza para generar morbo (hay un striptease que ejemplifica a la perfección esto) y no tanto para desarrollar una situación que por su misma naturaleza proporcione potencia al filme en todos los sentidos; especialmente cuando se hace la transición al tema de la venganza.

La parte final presenta un giro que no me tomó demasiado por sorpresa considerando ciertas situaciones previas, pero tampoco ayuda a mejorar el producto en general. Se siente demasiado absurdo y deja como algo muy vacío las decisiones tomadas por este grupo de chicas.

De las actuaciones no tengo demasiada queja, no son nada para presumir pero tampoco es que exista algo terrible con estas. La producción es discreta: el trabajo de fotografía está ok, el score  tiene cosas interesantes, el trabajo de sonido tiene ciertos altibajos y los efectos con los que cuenta son demasiado simples.

Opinión final: The Executioners es bastante mediocre. Una película que terminará perdida en el olvido en un par de meses.

Ojometro:
**

viernes, 20 de abril de 2018

Crítica: Demon House (2018)

Documental escrito y dirigido por Zak Bagans (Ghost Adventures). Se estrenó en VOD el pasado 16 de marzo dentro de los Estados Unidos, pero todavía no hay información sobre si saldrá en formato físico o si será transmitido en algún canal de TV.

Sinopsis:

El investigador paranormal Zak Bagans decide hacer un documental sobre uno de los casos sobre posesiones más autentificados en la historia de los Estados Unidos. Aunque gracias a eso la vida de sus colaboradores y la suya cambiarán para siempre.




Comentarios generales:

Cualquier cosa que haga Zak Bagans siempre será recibida con muchísimas dudas debido a que, si no eres fans de sus shows, difícilmente lo puedes tomar en serio. Al final de cuentas la efectividad de sus proyectos recae en gran medida en si eres creyente o no de todo el tema paranormal, lo cual no es mi caso y por ello no tenía grandes expectativas con Demon House; un documental que cuando terminas de verlo solo te quedas con la impresión de que fue un episodio más de Ghost Adventures con más presupuesto.

Y es que más allá de que el caso que se investiga es un poco más interesante de lo habitual debido a la información que existe sobre este, lo cierto es que en ningún momento esa ventaja se ve explotada por parte del creador. Quien presenta puras coincidencias como eventos que supuestamente fueron provocados por “fuerzas malignas” y no les da seguimiento por medio de una investigación más profunda; además de que no puede presentar a la afectada principal escudándose convenientemente bajo el discurso de que alguien más compró los derechos de su historia y ella tiene prohibido hablar del tema.

En realidad la ley del mínimo esfuerzo se ve aplicada aquí con unas recreaciones de los sucesos que dejan mucho que desear, entrevistas muy básicas y una pobre construcción de la historia que, más que intrigar al espectador, solo lo aburre. En especial porque empiezan a presentar cosas que se alejan del elemento central y poco a poco van haciendo más parecido esto a un show de TV que a un documental.  

Gracias a esto cuando se llega a la parte final uno ya se encuentra fastidiado y nada mejora al ver que el propio Bagans es quien se vuelve el centro de atención al encerrarse por una noche en la casa y así tratar de generar algo de suspenso sin buenos resultados. Lo cual solo deja como desenlace un supuesto daño en sus ojos (sin presentar ninguna prueba que lo confirme) y la destrucción de la casa sin aclarar absolutamente nada de lo que lo que fue presentado.  

En cuanto a producción si se nota que hubo algo más de presupuesto: la edición es efectiva, la iluminación es la adecuada durante todo el documental, el score no está nada mal y el trabajo de sonido es bastante limpio.

Opinión final: Demon House es un mal documental. Un programa extendido de Ghost Adventures que probablemente solo les agrade a quienes son fans de Bagans.

Ojometro:
**

martes, 17 de abril de 2018

Crítica: Terrifier (2018)

Película escrita y dirigida por Damien Leone (All Hallow’s Eve). Se estrenó de manera limitada en cines dentro de los Estados Unidos en el mes de marzo, mientras que su salida en DVD se dio durante el pasado 9 de abril.

Sinopsis:

Un maniático payaso aterroriza a tres jóvenes y a todo aquel que se cruce en su camino durante la noche de Halloween.








Comentarios generales:

Cuando salió All Hallow’s Eve hace cinco años atrás mencione que Art the Clown tenía el potencial para convertirse en un personaje de culto y claramente su creador pensaba algo similar, ya que desde entonces hizo todo lo posible para mantener vivo el recuerdo de este perturbador personaje cada que podía. Gracias a esto era inevitable que algún día viéramos una película enfocada en él, era un paso lógico y con Terrifier se da; aunque de una manera extremadamente básica.

Ya que lo que presenta Leone es un slasher hecho y derecho con el cual no pretende contar algo elaborado ni nada similar, sino más bien brindarle la mayor exposición posible a su asesino. Lo cual hace de manera directa, sin entrar en demasiados detalles (no hay historia de origen) y presentando rápidamente el escenario base para su gorefest por medio de un par de chicas con las que se construyen unas interacciones iniciales ciertamente divertidas gracias al contraste entre los personajes; brindándole así los primeros momentos a este payaso para que con solo unas expresiones haga sentir incomodidad y posteriormente muestre la brutalidad que se manejará por el resto del metraje.  

Todo avanza según lo que uno espera durante al menos 40 minutos sin problemas, ya que la dinámica es agradable, las muertes son gráficamente impactantes (especialmente hay una que involucra una sierra de mano espectacular) y en general la atmósfera resulta bastante tétrica. Sin embargo, una vez pasado este lapso de tiempo la película se empieza a volver pesada; no tanto por la falta de violencia, sino porque llega un punto en el que la simplicidad se vuelve un problema.

Simplemente al carecer de una trama con un poco más de sustancia el director se ve obligado a ir añadiendo cosas que se sienten forzadas y realmente no aportan nada significativo más allá de muertes. Ocasionando con esto que las cosas empiecen a caer en una evidente repetitividad que ni siquiera ciertas escenas extravagantes pueden disimular y que con el paso de los minuto hace que por momentos la experiencia sea un tanto aburrida.   

La parte final no está mal. El enfrentamiento decisivo es bien manejado para que no resulte tan cargado de un solo lado y además mantiene las dosis de sangre elevadas; aunque también dejará a más de uno algo confundido con respecto a lo que realmente es Art the Clown.

En las actuaciones quien resalta es David Howard Thornton, quien ahora es el encargado de darle vida al payaso y no decepciona al mantener por medio de expresiones faciales y puro lenguaje corporal la esencia totalmente creepy de tan peculiar asesino. La producción es de buena factura para el presupuesto ínfimo con el que contó: el trabajo de fotografía está ok, la dirección de arte no tiene mucho, el score tiene un aire ochentero agradable, el trabajo de sonido cumple, la labor de maquillaje es impecable y los efectos prácticos están realmente bien hechos en la mayoría de los casos.

Opinión final: Terrifier es aceptable. Un gorefest en toda la regla que se debe de tomar como eso y no esperar nada más.

Ojometro:
***

viernes, 13 de abril de 2018

Crítica: Apartment 212 (2018)

Película dirigida por Haylar García (An American Terror), quien además comparte créditos como co-escritor del guión junto a Jim Brennan y Kathryn Gould. Se estrenó de manera limitada en cines y VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 16 de marzo, mientras que su salida en formato físico está planeada para el 15 de mayo.

Sinopsis:

Jennifer (Penelope Mitchell) es una pueblerina que quiere empezar una nueva vida en la gran ciudad después de dejar atrás una relación abusiva. Lo único que quiere es la oportunidad de rehacer su vida, pero resulta difícil cuando algo empieza a comérsela todas las noches mientras duerme.



Comentarios generales:

Este es uno de esos casos en los que una película empieza a hacer ruido pero de la noche a la mañana desaparece del mapa, por lo cual realmente no sabía mucho sobre esta. Peor aún, por motivos que desconozco se le cambió el nombre (anteriormente se llamaba Gnaw) y con eso se generó cierta confusión con Apartment 212 al no saber exactamente sobre lo que trataba. Confusión que irónicamente terminó beneficiándola debido a que este es un trabajo del cual, mientras menos sepas, mejor.

Y no tanto porque se trate de una historia complicada con la cual García y los demás creadores pretendan tener en duda constante al espectador, sino más bien porque se trata de una bastante simple que difícilmente emocionará a varios si saben de qué va. Sobre todo porque esta es una de esas que se construyen a un ritmo lento y donde durante al menos los primeros 30/35 minutos ni siquiera parece una película de terror al enfocarse plenamente en los problemas de Jennifer y lo difícil que puede llegar a ser la transición que pretende hacer con su vida, dejando solo unos cuantos detalles expuestos sobre lo que puede venir más adelante.

Ya para el segundo acto es cuando las cosas empiezan a tomar un rumbo relativamente claro y, sobre todo, se trata de construir cierto misterio con respecto a lo que ocurre con Jennifer; lo cual es en gran medida en lo que se sustenta el resto de la película al saber cuál es el medio que lo provoca, pero no tener idea sobre exactamente qué. Una situación que ayuda sin duda a generar un escenario depresivo para nuestra protagonista; sin embargo, esto no es suficiente como para poder elevar a otro nivel las acciones debido a que nunca existen demasiados momentos de suspenso que puedan hacer sentir a lo que sea que la afecta como algo aterrador y porque, más allá de unos dibujos o un pedazo de papel, nunca existe demasiada profundización al respecto.

La parte final presenta una revelación que resulta sorpresiva, aunque también con esto se genera cierto humor involuntario que hace se sienta un tanto fuera de lugar considerando que el tono manejado previamente cambia por completo. Realmente parece que estás viendo un homenaje a Critters y, si bien no daña mucho el desenlace, nunca se te quita la sensación de que terminaste viendo algo ajeno.

En las actuaciones Penelope Mitchell no lo hace mal, su deterioro resulta creíble y es capaz de expresar bastantes emociones como para hacer que te involucres con su situación. La producción no es nada del otro mundo: el trabajo de fotografía cumple, la dirección de arte es discreta, el score resalta poco, el trabajo de sonido no tiene fallos, los efectos están bien para lo que son y la labor de maquillaje resulta efectiva.

* Cuenta con una escena a la mitad de los créditos y otra post-créditos

Opinión final: Apartment 212 está ok. Ciertamente no será del agrado de todo el mundo pero difícilmente se puede decir que sea mala o una pérdida de tiempo.

Ojometro:
***