jueves, 1 de diciembre de 2016

Crítica: Mercy (2016)

Película escrita y dirigida por Chris Sparling (The Atticus Institute). Se estrenó directamente en Netflix el pasado 28 de noviembre, aunque todavía no hay información sobre cuando se dará su salida en formato físico.

Sinopsis:

Cuando cuatro hermanos distanciados regresan a su antiguo hogar para darle el último adiós a su moribunda madre, estos tendrán que poner a prueba sus lazos familiares cuando varios secretos salen a la luz y el pasado de su madre resurge. Provocando que esa misma noche tengan que pelear por sus propias vidas.




Comentarios generales:

Probablemente Netflix quede a deber en cuanto a su oferta de cine de terror si la comparamos con la de otros servicios, pero sin duda se tiene que reconocer su labor de rescatar proyectos en el último par de años; incluso si la mayoría se centran en la invasión de hogares. Un subgénero que en estos momentos está siendo explotado como pocos y, por ende, uno en donde es difícil innovar. Por lo cual Mercy resultaba una película de la cual no sabía que esperar y que al final me ha sorprendido gratamente.

No tanto porque sea increíblemente innovadora, sino porque Sparling nos regala una historia que desde un inicio no te atrapa por el hecho de no saber cuál de todos estos personajes va a terminar con vida, sino más bien por saber cuáles son sus verdaderas motivaciones. Ya que, si bien esto se centra en una tragedia familiar, lo cierto es que las razones que hay detrás para que todos los hijos estén reunidos son detestables y en base a esto es como se construyen una serie de fricciones que poco a poco van generando esa duda sobre quien traicionara a quien y cuyo pago se da casi de manera inmediata cuando inicia el momento de riesgo; poniendo sobre la mesa un escenario que, en teoría, es muy predecible.

Algo que cambia por completo en el segundo acto. Esto porque cuando piensas que ya sabes cómo se van a desarrollar las acciones el director decide retroceder y volver a repetirlas, pero en esta ocasión desde otra perspectiva. Una jugada que pudiera parecer barata, pero que funciona a la perfección debido a que no solo le añade mucha más sustancia, sino porque además explica ciertos detalles que en un inicio no tenían sentido; generando así una dinámica mucho más fluida en donde la violencia se incrementa y se juega de manera clara con los valores de cada uno de los involucrados para tratar de definir si es que alguno de ellos se puede considerar como el “bueno” dentro de todo esto.

La parte final está bien manejada y se desarrolla de manera bastante clara a pesar de la repetición de eventos previamente mencionada. Además, presenta un giro interesante que le brinda un contexto mucho más complejo y perverso a una historia que parecía definida en su totalidad.

Las actuaciones son sólidas; realmente no diría que alguien destaca en particular, pero la tensión entre todos los miembros de la familia se siente natural y eso ayuda mucho para que las dudas estén a tope la mayor parte del tiempo. La producción es de buena factura, sin ser nada espectacular: el trabajo de fotografía es bueno, la dirección de arte es discreta, tiene un score agradable, el trabajo de sonido cumple y toda la cuestión de efectos/maquillaje es limitada.

Opinión final: Mercy es una buena película. Tal vez no ponga nada nuevo sobre la mesa, pero trata un tema interesante que les hará pasar un rato agradable.

Ojometro:
****

lunes, 28 de noviembre de 2016

Crítica: The Remains (2016)

Primer largometraje para el director Thomas Della Bella, quien además es el escritor del guión. Se estrenó de manera limitada en cines y VOD el pasado mes de agosto dentro de los Estados Unidos, mientras que su salida en DVD está programada para el próximo 6 de diciembre.

Sinopsis:

Cuando una familia se muda a una antigua casa victoriana, estos encuentran en el ático un baúl que contiene antigüedades corrompidas por un malvado espíritu que poco a poco irán tomando posesión de cada uno de los miembros con un solo objetivo: secuestrar a los niños.




Comentarios generales:

Muchas personas no se imaginan la cantidad de clones de The Amityville Horror que salen cada año y cuantas se tienen que dejar pasar porque básicamente son las mismas películas, solo que con diferentes actores. Es por ello The Remains era un trabajo del cual inicialmente no tenía pensado escribir, pero ante la natural carencia de títulos que se produce a finales de año se dieron las circunstancias para hacerlo y debo de decir que es exactamente lo que pensaba: otro horrible clon.

Esto porque Della Bella nos regala una historia que está atascada de todos los clichés que se les pueden venir a la mente, los cuales tienen como origen un acontecimiento macabro que involucra a una espiritista y que, por cómo se dan las cosas, resulta lo más disfrutable de la película. Algo que podría parecer una exageración de mi parte, pero lo cierto es que después de la introducción lo único que vemos es una aburridísima sucesión de eventos que se sustentan principalmente en ruidos raros y figuras borrosas a la distancia mientras esta familia con total falta de química en pantalla pretende vender la idea de que su duelo es demasiado profundo como para poder encaminar sus vidas a cómo eran antes.

Realmente no ocurre demasiado y eso se acentúa mucho más gracias a la nula interacción que existe por parte de esta familia con el mundo exterior; uno que se limita a un puñado de personajes secundarios completamente irrelevantes que no aportan nada a la historia, a pesar de que al menos un par de ellos tendrían que influir un poco más debido sus acciones o conocimientos. Igualmente, el ritmo es lento y eso no ayuda en lo absoluto a una serie de sustos fáciles que dominan todo el segundo acto, así como a una serie de situaciones que involucran al padre pensadas para añadir impacto. Simplemente el hecho de que todo se desarrolle con una calma desesperante provoca que nada surta efecto y con ello se termine la posible generación mínima de suspenso que esta clase de películas necesitan.

La parte final es acelerada. Lo que no se explicó por un lapso de ochenta minutos pretenden redondearlo en solo diez, logrando algunos niveles de tensión aceptables que lamentablemente no funcionan gracias a que no te podría importar menos lo que le pudiera ocurrir a esta familia y porque las reacciones del personaje de Izzy lucen demasiado falsas; además de que la presencia maligna es intrascendente.

En cuanto a las actuaciones no hay mucho que decir, todas son bastante malas. La producción tampoco tiene muchas cosas que rescatar: el trabajo de fotografía es aceptable, la dirección de arte no aporta nada, el score pasa desapercibido, el trabajo de sonido cumple, los efectos son muy pobres (¿CGI para que generar fuego en una caja? ¿En serio?) y el trabajo de maquillaje es muy limitado.

Opinión final: The Remains es aburridísima. Otra más del montón de interminables películas sobre casas poseídas.

Ojometro:
**

jueves, 24 de noviembre de 2016

Crítica: The Blackout Experiments (2016)

Documental dirigido y editado por Rich Fox. Se estrenó dentro de los Estados Unidos durante el pasado mes de junio, primero por medio del canal STARZ y posteriormente tanto en formato físico como en VOD.

Sinopsis:

Documental que sigue a un grupo de personas que han descubierto la aterradora atracción psicosexual conocida como Blackout, la cual los hace desarrollar una obsesión que altera sus vidas; al grado de eliminar esa fina línea entre la realidad y la fantasía.





Comentarios generales:

Salvo que estén ligados a franquicias o a la historia del género, los documentales de terror no suelen atraerme demasiado debido a que son pocos los que cuentan con una premisa lo suficientemente atractiva. Sin embargo, una vez que me puse investigar sobre qué diablos era Blackout mi interés por The Blackout Experiments aumento de manera considerable debido a que lo que realizan ahí era lo suficientemente enfermo como para poder generar algo escalofriante de ver. Sin duda había potencial, pero para mí mala fortuna termino siendo una experiencia que se queda muy lejos de ser memorable.

Esto porque lo que nos trae Fox es un proyecto que depende de manera muy marcada del impacto inicial que te pueda generar la atracción y de que tan convencido quedes sobre la credibilidad de las acciones, las cuales durante al menos los primeros 20 minutos resultan fascinantes de ver no precisamente por el impacto visual que representan, sino porque en verdad es complicado de entender cómo es que hay personas que pagarían por dicha experiencia. Eso le da vida por un periodo de tiempo mientras te introducen diferentes tipos de personas que manejan de manera distinta lo que les ocurre y que solidifica en cierto modo el aspecto de la credibilidad del documental.

El problema llega pasada la media hora, ya que conforme van avanzando los minutos el número de entrevistados se reduce y la atención se centra solo en un par de ellos bajo el propósito de exponer de manera contundente la obsesión que provoca dicha atracción; algo que sin duda empezará a hacer dudar a más de uno gracias a que ambos lucen con poca naturalidad en sus diálogos. Además, las cosas se tornan bastante aburridas debido a que lo que se muestra es básicamente lo mismo una y otra vez; sin demasiadas variantes en la manera de presentar lo que viven estos tipos dentro de la atracción y eso hace que el resto del metraje este exento de terror genuino, a pesar de que lo que se nos muestra en pantalla debería de provocarlo.  

La parte final tampoco ayuda mucho. Ciertamente es la más extraña y tensa por los métodos utilizados, pero siempre me resulto complicado comprar la idea de que eso era real, sobre todo porque lo que ocurre se podría decir que es básicamente ilegal.

En cuanto a producción el documental está bien hecho: el trabajo de fotografía tiene sus buenos momentos, está bien editado, el trabajo de sonido es bastante limpio y el score resulta un complemento agradable.

Opinión final: The Blackout Experiments es un documental flojo. Recomendable solo para aquellos con una gran curiosidad por conocer algo de tan peculiar atracción.

Ojometro:
** 

lunes, 21 de noviembre de 2016

Crítica: Sadako vs. Kayako (2016)

Película dirigida por Koji Shiraishi (Noroi), cuyo guión fue co-escrito por Takashi Shimizu y Koji Suzuki. Se estrenó en cines dentro de Japón durante el mes de junio, recaudando un poco más de 8 millones de dólares en taquilla; mientras que su salida en formato físico está programada para el próximo 2 de diciembre.

Sinopsis:

Cuando un par de estudiantes son alcanzadas por la maldición de Sadako y otra entra a la casa Saeki para caer en la maldición de Kayako, un médium les propone enfrentar a ambos fantasmas para terminar con estos de una vez por todas.



Comentarios generales:

Creo que existen pocas cosas que emocionen más a los fans que el hecho de poder ver a dos íconos enfrentarse entre sí por medio de crossovers, sobre todo porque normalmente se suelen quedar en meras fantasías debido a lo difícil que resulta hacerlos realidad. Sin embargo, tal como aprendimos hace una década atrás con Freddy vs. Jason, estos son posibles, pero también resultan ser un auténtico dolor de cabeza porque se tiene que encontrar la idea y balance adecuados; algo que en esta ocasión resultaba más complicado al tratarse de dos personajes que no hablan y que hace de Sadako vs. Kayako una película con muchos problemas.

De entrada, porque lo que nos trae Shiraishi se siente más que nada como una nueva entrega de Ring donde de vez en cuando se integran elementos de Ju-On para justificar el crossover y que durante el primer acto resulta más que evidente al centrarse casi en un 95% en la maldición de Sadako y básicamente convertirlo en una re-introducción a todo lo que la rodea para así desarrollar una historia simple. Lo cual no creo que sea precisamente malo, pero al ya saber todo lo que hay detrás las cosas se tornan bastante aburridas de manera muy rápida debido a que la atención se centra principalmente en las víctimas, dejando a Sadako como vil relleno; uno que además no es tan interesante de ver.

Esto porque indudablemente es Kayako la que siempre ha resultado más impactante y en el poco tiempo que se muestran escenas realizadas dentro de la casa Saeki el cambio brusco en cuanto a los niveles de tensión y suspenso es notorio, aunque al ser tan esporádicas durante prácticamente toda la primera hora terminan teniendo poca relevancia. Especialmente durante un segundo acto en el que se integra a un médium para lidiar con el problema; uno que, en lugar de ayudar a mejorar el ritmo cansino, lo único que aporta es un lado cómico no intencional y una idea para enfrentar a los fantasmas que la verdad resulta bastante ridícula, por no decir sacada al vapor.

La parte final sin duda es lo llamativo. Más que nada porque el cara a cara entre Sadako y Kayako se hace realidad, pero este termina careciendo de momentos memorables y en gran parte se debe a que, después del impacto inicial, poco o nada se puede hacer con estas debido a sus propias limitaciones.

* Contiene una escena post-créditos bastante importante

Las actuaciones en general son pobres; por ahí existe alguno que otro trabajo decente, pero sin nada que resaltar. La producción no se diferencia mucho de cualquiera de las entregas previas de las dos franquicias: el trabajo de fotografía está ok, la dirección de arte no resalta, el score cumple, el trabajo de sonido es efectivo, los efectos no presentan grandes novedades y el trabajo de maquillaje cumple con la labor adecuada de siempre con ambos fantasmas.

Opinión final: Sadako vs. Kayako es una película que se debe de ver por el puro morbo, pero más allá de eso tiene pocas cosas que rescatar.

Ojometro:
**